EL NUEVO MARCO ESTABLECE BASES COMUNES PARA DISTINTAS TRADICIONES EDUCATIVAS
Entrevista con Don Álvaro García Santa-Cecilia, Jefe del Departamento de Ordenación Académica del Instituto Cervantes
El Instituto Cervantes acaba de colgar en su página web la traducción del Marco de Referencia Europeo para el aprendizaje, la enseñanza y la evaluación de las lenguas.
¿En qué se diferencia del Nivel Umbral?
Marco de Referencia Europeo se publica exactamente 30 años después de la publicación de Threshold Level, en 1971. Me da la impresión de que ambos documentos son los extremos del arco que ha constituido, en el campo de la enseñanza de lengua tres décadas de cambio se ha ido constituyendo la evolución de lo que llamamos enfoque comunicativo. A lo largo de estas tres décadas de cambio se ha ido constituyendo una definición integrada de la lengua como comunicación, que conforma, desde mi punto de vista, el sustrato sobre el se ha construido el Marco de Referencia.
El enfoque centrado en la acción que postula este documento concibe al usuario de la lengua como un agente social que tiene tareas que hacer no solamente lingüísticas en un entorno y en unas circunstancias determinadas. Bajo los auspicios del Consejo de Europa, los llamados niveles umbral pretendieron en su día trasladar a la práctica las bases del enfoque nocio-funcional con el que se estrenaba el comunicativismo. Aunque las adaptaciones a otras lenguas europeas de la versión original en inglés de Threshold Level completaron y mejoraron el texto inicial, lo cierto es que los niveles umbral fueron concebidos fundamentalmente como repertorios de los elementos lingüísticos correspondientes a un determinado nivel de competencia idiomática. Diría que estaban en la línea del concepto anglosajón de syllabus, como reacción a la proliferación de los métodos y supermétodos, de las dos décadas anteriores, de corte predominantemente metodológico, que se presentaban como soluciones universales que querían darlo todo resuelto de antemano.
El Marco de Referenciaes otra cosa bien distinta. Es fundamentalmente un documento que propone unas bases comunes para el aprendizaje, la enseñanza y la evaluación de lenguas. Su objetivo es ante todo lograr una mayor coherencia y transparencia en la descripción de los niveles de competencia, y un denominador común en la descripción de las categorías que podemos identificar a la hora de definir la lengua como comunicación.
El documento va dirigido a toda la profesión, responsables educativos, profesores, editores, autores de materiales didácticos, etc... Se trata de que todos utilicemos unos mismos niveles de referencia, unas mismas categorías descriptivas, en definitiva un lenguaje común que favorezca la comparación de programas, currículos, exámenes, sistemas de certificados, etc.
En resumen, el Marco de Referencia pretende ser un documento que facilite la integración y la movilidad de los ciudadanos europeos.
¿Qué aportaciones nuevas presenta el Marco de Referencia?
Lo simplificaría de forma gráfica diciendo que el documento está construido sobre una dimensión vertical, en la que se sitúan los denominados niveles comunes de referencia, y una dimensión horizontal, constituida por las categorías descriptivas del uso de la lengua. El cruce de ambas dimensiones es lo que el documento denomina descriptores ilustrativos. Los niveles comunes de referencia son seis en total, a razón de dos por cada uno de los tres estadios tradicionales de progresión en el aprendizaje de la lengua.
Al primer estadio, tradicionalmente denominado inicial, corresponderían los niveles A1 y A2. Al segundo, el tradicionalmente denominado intermedio, el B1 y el B2. Al tercero, el avanzado, el C1 y C2.
Cada uno de estos niveles tiene su propia denominación en inglés, que abarcaría desde el Breakthrough ( A1) hasta el Mastery (C2).
En la adaptación al español, el Instituto Cervantes ha denominado Acceso (A1) y Maestría (C2).
Por su parte, la dimensión horizontal identifica una serie de categorías descriptivas de la lengua entendida desde la perspectiva de la comunicación: el contexto, los ámbitos de la lengua entendida desde la perspectiva las competencias (generales y lingüísticas), las estrategias, las actividades comunicativas de la lengua, los textos, los procesos y las tareas.
Dentro de las aportaciones nuevas está el desarrollo y ampliación de las destrezas.
En el esquema descriptivo, el tradicional enfoque de las destrezas lingüísticas es sustituido por las llamadas actividades comunicativas de la lengua, que son cuatro:
Expresión (oral y escrita),
Comprensión (oral, escrita y audiovisual),
Interacción (oral y escrita)
Mediación (oral y escrita)
El modelo introduce por tanto una nueva subcategoría de comprensión audiovisual, en la que el usuario de entrada auditiva y visual, como ocurre al ver la televisión, un vídeo o una película con subtítulos. Por otra parte, identifica dos nuevas categorías generales, de interacción con subtítulos. Por otra parte, identifica dos nuevas categorías generales, de interacción y de mediación, que permiten ampliar la visión de la lengua desde la perspectiva de la comunicación.
En la interacción, al menos dos individuos participan en un intercambio oral o escrito en el que la expresión y la comprensión se alternan y pueden de hecho solaparse en la comunicación oral. En cuanto a las actividades de mediación, escritas y orales, son las que hacen posible la comunicación entre personas que son incapaces, por cualquier motivo, de comunicarse entre sí directamente. Este nuevo esquema descriptivo es por tanto más amplio y completo que el anterior de las destrezas y refleja mejor el funcionamiento lingüístico normal de nuestras sociedades.
En la lectura del Marco de Referencia podemos ver que a menudo repite que no aboga por una metodología concreta, que no es dogmático. ¿Por qué tanta insistencia en este aspecto?.
La postura del documento es lógica si pensamos que su objetivo es establecer bases comunes que sean aplicables en situaciones de enseñanza y aprendizaje muy diversas, y que puedan adaptarse a distintas tradiciones educativas y diferentes estilos de profesores y alumnos. En los capítulos metodológicos el documento se centra en la idea de que los profesionales deben hacer el esfuerzo de reflexionar de forma crítica sobre los procedimientos que sean más adecuados a su propia situación. Se proponen algunos ejemplos, sobre aspectos metodológicos distintos, de las opciones que pueden considerarse, pero se insiste en que las decisiones sobre metodología corresponden a los profesionales, siempre en función de las circunstancias específicas del entorno en el que desarrollan su labor.
¿Cómo piensa adaptar el Instituto Cervantes, si es que piensa hacerlo, su currículo al Marco de Referencia y en qué se diferencia eventualmente?.
Por el momento, estamos todavía estudiando las implicaciones del nuevo modelo. Consideramos, por ejemplo, en qué medida podemos incorporar el nuevo enfoque de las dimensiones vertical y horizontal que he descrito antes. El Plan Curricular se concibió a principios de los 90. El Marco de Referencia recoge una visión que integra las aportaciones de la amplia investigación y experimentación didáctica que se ha llevado a cabo en estos últimos diez años en el campo de la enseñanza de lenguas, por lo que las bases comunes que propone son de extraordinario interés para la actualización de todos los currículos de lenguas de las administraciones educativas y de los organismos de difusión lingüística y cultural de toda Europa.
Nos interesan muy especialmente aspectos como la identificación que hace El Marco de Referencia de las llamadas comunicativas de la lengua. También es decisiva la valoración de las denominadas competencias parciales a partir de la idea de plurilingüismo que constituye la filosofía misma del documento
Tenemos que procesar todos estos ingredientes que, aunque estaban en el debate profesional, todavía no aparecían integrados en un marco descriptivo. En todo caso, el valor principal del Marco de Referencia, desde la perspectiva del Marco de Referencia, desde la perspectiva del diseño curricular, es precisamente la posibilidad de dotarnos de un modelo integrado, coherente y transparente, que nos permita hablar un lenguaje común.
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